En la intimidad no hay un estándar que debas alcanzar. Presta atención a lo que sientes, comparte tus expectativas y escucha con atención a la otra persona.
Empieza por el respeto
El consentimiento mutuo, la comodidad y los límites claros son la base de la comunicación. Todas las personas pueden hacer preguntas, cambiar de opinión o elegir hacer una pausa.
Conserva tu libertad de elegir
La experiencia de otra persona no sustituye tus propios sentimientos. Si tienes molestias físicas o dudas sobre medicamentos, consulta a un profesional cualificado.
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